Una ventana a la transformación de las bibliotecas y las familias

A los 12 años Edna comenzó a utilizar la biblioteca de su colonia, la Vasco de Quiroga, en la delegación Gustavo A. Madero. Era una biblioteca muy pequeña y con pocos libros, sobre todo tenía enciclopedias. Hoy esa biblioteca ya no existe y su lugar lo ocupa un centro de asistencia social, pero la relación de Edna con las bibliotecas sigue viva y, por tanto, busca reproducirse.

En la universidad comenzó a visitar la Vasconcelos y al graduarse venía esporádicamente por libros de literatura. A los 28 años, cuando esperaba a Sara, su primera hija, comenzó a venir semanalmente para llevar libros sobre embarazo. Cinco años.después asiste a los talleres de la Sala de bebés con su segunda hija, Elisa, de 9 meses de edad. Se considera una fanática de la biblioteca pública.

Los bebés exploran y comparten...BV 2018.

La biblioteca un espacio para (in)formarse

He descubierto que ser mamá es lo más cansado. Es muy complejo tomar decisiones. Saber que les vas a inculcar valores, disciplina, creencias, muchísimas cosas …

Durante el embarazo venía aquí por mis libros. Leía sobre el desarrollo: qué deben comer, la importancia de la lactancia; porque aparte yo soy así como qué onda bien hippie y todo natural; dije las mías van a ser parto natural --y lo fueron--, y les voy a dar pecho.

Con Sarah me costó muchísimo los primero días lo del pecho, porque es tan doloroso y los libros te dicen “vas a tener pocas irritaciones” ¡no! que digan que es doloroso, o sea, el asimilar que tu cuerpo salió de ese proceso. Yo les digo que la maternidad es maravillosa pero también es muy cruel. Tienes 9 meses entre hormonas, cambios en tu cuerpo. Nadie te lo explica. Y luego tienes al bebé y es cada 2 horas dale de comer. Hay esta personita que hay que proveer. Bueno, y luego aviéntate la de “ay, es que me duele.

La biblioteca un espacio para criar más plenamente

Creo que Sarah tenía 9 meses y ya no había espacio en la estancia infantil; entonces busqué espacios. Siempre me han gustado los espacios públicos y libres; por libres me refiero en cuanto al entorno, que puedan desarrollar ciertas habilidades y que no me cuesten.

Sarah no tenía espacio para gatear, gateó más libremente con sus abuelos y un poquito en la estancia infantil, pero el espacio para gatear era aquí, en la biblioteca. Como a los 6 y 7 meses ya se quería parar, pero en la estancia decían no, está muy pequeña; ella lo necesitaba y no la dejaban porque en las estancias infantiles son muy cerrados, tienen sus parámetros, me decían “eso no lo puede hacer porque no es de su edad”. Y con Eliza a los 6 meses no quería gatear, le decía “¡vamos a gatear!” Y ya quiso como a los 8 meses...

En la Sala se vuelven más empáticos, comienzan a entender que el espacio es para todos, que no es de ellos, no. Se comparten libros, se comparten cosas.

...y las mamás también. BV 2018.

Cuando Sarah llegó aquí era una niña muy egoísta. Yo no lo entendía en ese momento y después lees libros y dices “es normal, es el proceso de pertenencia”. Es que ellos crecen, van sintiendo que todo es de ello, pero más adelante van a entender que deben de compartir ¿no? Entonces no los debes tratar mal.

En la Sala de bebés se vuelven más empáticos, comienzan a entender que el espacio es para todos, que no es de ellos, no. Se comparten libros, se comparten cosas . Sarah jugaba con otros bebés y luego era un lío porque como veníamos a las actividades donde eran relativamente los mismos bebés, de la misma edad, todos querían el mismo libro, el mismo juguete y ya estábamos las mamás “comparte”.

Cuando eres mamá, aunque te chutes todos los libros científicos, literarios y los que tú quieras, es la práctica la que te va enseñando…

Bebés y libros: nuevos aprendizajes (todo es aprendizaje)

Los libros favoritos de Sarah eran Elmer, el de ¡No, no y no!, el de 5 lobitos, [comienza a cantar] “una lobita, cinco lobitos tuvo una loba blancos y negros detrás de una escoba”. ¿Cuál más? El de Luna: “luna, luna, luna, sol”, que otra vez me llevé para Elisa.

Elisa ahora trae la onda de los orificios para jugar con los deditos. Como que al principio los bebés prefieren más de dibujos, pero ya como va pasando ellos van identificando lo que es la lectura escrita, entonces ya como que van ubicando como qué dices, las letras, los números y ya después las imágenes y los sonidos.

Al leer con bebés cambias la perspectiva de la forma de leer, yo creo que es para las dos y lo disfruto. Empecé a traer a Sarah al taller “Los bebés también leen”. Es lo que yo le comentaba a Ruth: “yo creo que aquí en la biblioteca, contigo y con Ale aprendí a leerle a mis hijas”. Es diferente agarrar un libro y ver las imágenes y decir, bueno, yo leo la escritura... pero con ellas ves las imágenes, los colores y haces los sonidos ¿no? Por ejemplo: “el pato pasa sobre el agua splash splash…” y lo vas leyendo y lo haces más entretenido. Eso es aprender a leer con los bebés y eso lo aprendí aquí.

La biblioteca me ayudó a aprender a leer con ellas Me ayudó a entender primero que debemos de leer en el momento o parar en el momento en que el bebé o el niño quieran.

La biblioteca me ayudó a aprender a leer con ellas Me ayudó a entender primero que debemos de leer en el momento o parar en el momento en que el bebé o el niño quieran. Porque a veces como mamá dices “vamos a leer este”, porque tú lo ves atractivo y el bebé elige otro “a mí no me importa el de lobitos, yo quiero el sonajero”. Tú no le entiendes, tú no le ves sentido al sonajero, pero él sí.

También aprendí a medir el tiempo de los pequeños, aprendí a leer los sonidos, las imágenes. Y yo creo que cuando vienes aquí como que vas haciendo redes y dices involucrémonos en lo que a todos nos corresponde ¿no? Yo le digo, todas las escuelas públicas estaríamos mejor si como papá te involucras. Si te involucras de a ver, ¿cómo está tu tarea? ¿le entendiste? ¿te gustó como te lo explicó la maestra? ¿quieres que te lo vuelva a explicar? Vamos a leer un poco, hay biblioteca en hay que ocuparla, hay que exigirle a los profesores ¿no?

Ahora con Elisa vamos a venir al taller de Ding Dong, Ding Dong” si encontramos espacio, porque está sumamente demandado, y con Sarah venimos ya al área de más grandes. En ocasiones por la tarde después de la escuela nos pasamos para acá, hacemos la tarea, leemos y estamos; a veces nos metemos a alguna actividad; esas son nuestras actividades.

Mis pequeñas tienen que ser unas niñas lectoras, porque siendo unas niñas lectoras, serán jóvenes lectoras y serán adultas lectoras. Te decía que no vengo de una familia no lectora para nada, no leen nada. Mi papá me dice “¿por qué te la pasas leyendo?” Yo le respondo “porque a mí me gusta leer”. De hecho, antes le decía: “yo voy a vivir porque me paguen por estudiar”, “¿A poco?”, “¡claro! Yo voy a hacer maestría, especialidad y mi doctorado y voy a seguir leyendo”. Todavía no me doy el gusto de hacer eso, pero todavía hay tiempo, digo, de aquí a diez años cuando se vayan de parranda me voy a aventar la maestría el doctorado en lo que las espero que regresen de la fiesta.

BV 2018.

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